lunes, 8 de agosto de 2011

Te quiero Alicia guapa








By Izquierdojv (flickr) [CC-BY-SA-2.0], via Wikimedia Commons





"Te quiero Alicia guapa". Cuando leí estas cuatro palabras no pude evitar pensar en el anónimo personaje que las escribió, protagonista no de la noticia (apenas sería un discreto secundario), pero sí de una historia de amor en un mundo tan poco propicio como el de la política.

El diario hablaba de la obtención de un concejal por parte del PP en el ayuntamiento de Barcelona, en detrimento de CiU. El Partido Popular reclamó ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la validez de decenas de papeletas electorales que fueron consideradas nulas en un primer escrutinio. El Tribunal consideró válidas la mayoría de esas papeletas, obteniendo así el PP un concejal más. Sin embargo, algunas de esas papeletas siguieron considerándose nulas debido a que contenían frases escritas a mano: algunas intrascendentes ("Sí vota", "Doy mi voto"), otras ofensivas ("Ladrones", "Mamones"). Pero entre todas esas frases brillaba una con luz propia: "Te quiero Alicia guapa". Alicia, claro está, es la candidata del PP a la presidencia de la Generalitat de Catalunya, Alicia Sánchez-Camacho.

Imaginé al autor de esta declaración de amor como el militante del PSOE de toda la vida que traiciona a su partido a causa de un enamoramiento súbito, un flechazo electoral. Tránsfuga sentimental, habría acudido a todos los mítines de Sánchez-Camacho camuflado entre la multitud, con camisa azul y jersey anudado al cuello, intentando que ninguna cámara de televisión enfocara su rostro, sonriente y extasiado ante la desenvoltura de su amada encima del escenario.

Contemplé también la posibilidad de que el anónimo enamorado fuese un independentista catalán, fascinado por la oratoria y la sensualidad de la líder conservadora. Dicen que los polos opuestos se atraen, y nadie puede dudar de la capacidad de Sánchez-Camacho para seducir a alguien con una ideología tan distinta a la suya. ¿Acaso no fue capaz la portada de Woman de seducir en su día a un distinguido nacionalista catalán, ex vicepresidente económico del Barça conocido (y reconocible a lo lejos) por sus estrambóticas americanas?

Pero tal vez nada sea tan complicado. Parece más plausible que el autor de la anónima nota fuese un simpatizante del PP, tal vez un joven militante de Nuevas Generaciones atraído por la madura líder de su partido. Imberbe jovenzuelo, democráticamente virgen, habría guardado cola pacientemente en la mesa electoral para ejercer por primer vez su derecho. Al llegarle su turno, presa de un súbito impulso, antes de depositar su papeleta en la urna habría corrido hacia una cabina electoral para expresar sus sentimientos hacia su amada Alicia en forma de anónimo escrito. Por fin, sintiendo su corazón ya liberado, habría acudido hasta la urna sin dejar de pensar en su amada, Dustin Hoffman y Anne Bancroft, sudor frío, manos temblorosas, respiración entrecortada, la papeleta en la mano, dispuesto a introducirla por primera vez, la presidenta de la mesa escrutándolo, cogiéndosela suavemente y dirigiéndola hacia la abertura, consumando el acto. El muchacho, henchido de amor, feliz y sonriente, saldría del colegio electoral encendiendo un cigarrillo y musitando unas palabras: "Te quiero Alicia guapa".


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